ENTREVISTA A CARPE DIEM EN REVISTA DINÁMICA COOPERATIVA- CENTRO COOPERATIVISTA URUGUAYO – Noviembre 2023

COHOUSING SENIOR

Conversamos con integrantes de la cooperativa, Lizet De León, Ana Nikicer y Leticia Díaz.

Empezamos siendo 3 en 2016 y llegamos a ser 24. En el proceso de conformación se bajaron algunos compañeros por cuestiones de salud, económicas, otros porque no estaban pudiendo acompañar, entonces quedamos 7 haciendo un plan de trabajo.

Iniciamos nuestra primera capacitación con CCU para organizarnos porque éramos un grupo de idealistas que necesitábamos una hoja de ruta. Luego nos presentamos al llamado de INACOOP y nos incubaron, es decir, tuvimos asesoramiento de un equipo coordinador integrado por profesionales de la salud, arquitectura/urbanismo y finanzas; con ellos trabajamos un año y medio y ahí hicimos un salto importante.

Durante 2020 trabajamos mucho, le sacamos jugo a la pandemia porque fue cuando más discutimos el Estatuto, nos reunimos todos los días 1 o 2 horas a discutir los pro y los contra. El Estatuto que tenemos fue muy pensado y si bien después la Oficina Nacional del Registro sacó algunas cosas, confiamos mucho en nuestro Estatuto, es nuestra Carta Magna. En 2021 obtuvimos la personería jurídica y ahora luego de todo ese intenso proceso tenemos hoja de ruta, plan de negocios y metas.

Actualmente estamos enfocados en aumentar el número de socios porque la sustentabilidad financiera de este proyecto tiene que ver con la cantidad de personas que vivamos ahí y con quienes compartir tareas y costos.

Al día de hoy somos 12 integrantes y para ser viables tenemos que ser 48. El proyecto está pensado 60% duplas y 40% singles. Con franjas de edad, donde hay una proyección de ingreso a la dependencia.

Es importante destacar que no somos una cooperativa de vivienda. Somos una cooperativa de cohabitación y consumo. El Registro nos decía que si hay habitación tiene que ser una cooperativa de vivienda pero no, nosotros somos una cooperativa de consumo, lo que se le ofrece al socio no es solo alojamiento sino una forma de vida.

Para nosotros el tema de los valores cooperativos es fundamental pero la rigidez dentro del movimiento nos tuvo varias veces por tirar la toalla. Nosotros queríamos ser cooperativa, proponer una idea nueva y el sistema cooperativo no nos dejaba entrar. Nos ofrecían otros modelos mucho más rápidos (sociedades anónimas, asociación civil) y nosotros convencidos de querer ser cooperativa por los valores, por convicción. Inacoop pudo apoyar el proceso para generar un nuevo modelo. Los nuevos modelos surgen a partir de una necesidad que está sucediendo. En el proceso tenemos que ir desestructurando y adaptando. La rigidez del sistema es lo que a veces no le permite crecer.

Actualmente uno de los temas más complicados es la financiación. Por eso estamos tratando de encontrar un modelo que pueda ser replicable. Una de las opciones que nos dan es un fideicomiso, nosotros casi todos tenemos nuestras viviendas y ahorros y alguien nos prestará para poder empezar a construir. Y cuando estemos habitando venderemos nuestras casas para ir pagando. También consideramos alternativas que permitan ingresar a personas que no cuentan con todo el dinero, personas muy valiosas que hemos conocido en el proceso.

La realidad es que no hay un banco que financie este tipo de proyectos. Ningún plan, ni el BPS, ni la CAF y como no somos cooperativa de vivienda tampoco el MVOT, ni la ANV. Hay que cambiar leyes para eso y aun no se visualiza la solución que implica este modelo.

La Comisión Ingresos está haciendo un intenso trabajo para invitar a más personas a formar parte, más duplas porque hay muchas personas solas. En las parejas vemos mucha resistencia de parte de los varones, sobre todo teniendo en cuenta las responsabilidades que tenemos que asumir en la convivencia y que en un principio asumiremos los cuidados entre nosotros.

Este tipo de proyectos llevan aproximadamente 10 años y nuestra meta es 2026 por lo que el desafío hoy es conseguir financiación para alcanzarla.

Buscamos convivir con hábitos ambientalmente sostenibles, interactuando con la comunidad cercana e intercooperando, utilizando energías renovables y economía circular, autogestionándonos y optimizando la economía de escala. Es mucho más sustentable una comunidad activa que una comunidad en un residencial. El Estado debería empoderar a los jubilados, en la medida que se encuentre un camino replicable.
El proyecto arquitectónico fue pensado en madera por la eficiencia y porque se está promoviendo la construcción en este sistema por lo que se abaratarían costos. De momento tenemos un proyecto tentativo que realizamos para tener idea de costos pero seguramente se vaya a modificar. Ahora también tenemos un terreno más grande pero hay que ver con la Intendencia si es posible ampliarlo.

Conocemos una cooperativa de médicos que compró un Hotel de campo por Ruta 11, usaron nuestro estatuto de modelo. Ellos tienen más plata y pudieron concretarlo aunque parcialmente, iban a empezar a construir los alojamientos y mientras tanto utilizan las instalaciones que ya están pero no sabemos mucho más porque estamos enfocados en lo nuestro.

Ahora hay modelos mixtos, por ejemplo el Cohousing intergeneracional donde te venden el proyecto terminado, alojamiento con espacio de huerta comunitaria y algún otro servicio pero donde la persona no participa del proceso y tenes que hacer una inversión muy grande de dinero. Eso es diferente a nuestro proyecto porque entendemos el cohousing como un sistema donde todos participamos de la toma de decisiones en todo momento.

De todas maneras empiezan a aparecer otras experiencias y creemos que Uruguay tiene que pensar una política que atienda esas oportunidades y diversidades. Somos de una clase de jubilados que, no somos tan ricos como para autovalerse para construir totalmente ni tan pobres que requiera la asistencia del Estado, estamos en ese medio que debería ser la mayoría. El Uruguay está envejeciendo y debería pensar políticas que atiendan hacia ahí pero de un modo atractivo no de modo asistencia.